Cómo invertir en deuda pública: ¿son más rentables las letras del tesoro o los bonos del Estado?
Después de que los grandes bancos centrales aumentaran los tipos de interés para tratar de paliar los efectos de la inflación en la economía, la deuda pública recuperó protagonismo en el mercado de la renta fija, maltratado por muchos años de tipos de interés muy bajos, incluso negativos.
A todo esto tenemos que sumarle la incertidumbre y volatilidad bursátil que ha dominado los parqués desde el estallido de la crisis pandémica. Las letras y bonos del Estado se han erigido como una alternativa atractiva contra los depósitos tradicionales o los fondos de renta variable. Vamos a ver en profundidad qué es la deuda pública, cómo invertir en ella y qué opción elegir.
¿Qué es la deuda pública y por qué la emite el Estado?
Cuando hablamos de deuda pública nos referimos al conjunto de obligaciones financieras que un Estado contrae para financiar sus gastos cuando los ingresos fiscales, que generalmente son impuestos, no son suficientes. En otras palabras, el Estado pide dinero prestado a los inversores con el compromiso de devolverlo en una fecha determinada, junto con unos intereses pactados en el momento de ese ‘préstamo’.
El Tesoro Público es la institución encargada de gestionar la deuda en España. Depende del Ministerio de Economía y planifica las emisiones de deuda, fija sus condiciones y las coloca en los mercados financieros. Las emisiones se realizan a través de subastas periódicas, en las que bancos, fondos, aseguradoras e inversores particulares competimos por adquirir títulos. El Tesoro también puede hacer colocaciones privadas dirigidas a grandes inversores institucionales.
El plazo de vencimiento va a diferenciar los diferentes instrumentos que componen la deuda pública española.
- Las letras del Tesoro, a corto plazo
- Los bonos del Estado, a medio plazo
- Las obligaciones del Estado, a largo plazo.
Por otro lado, la deuda pública es clave en el funcionamiento del sistema financiero como un activo de referencia para medir el riesgo de otras inversiones y como garantía en operaciones entre bancos.
Cómo se financia el Estado a través del Tesoro Público
Como hemos comentado, el Tesoro Público tiene la misión de emitir deuda en los mercados financieros, tanto nacionales como internacionales. El proceso comienza con la planificación anual de emisiones, recogida en el Programa de Financiación del Tesoro, donde se recogen los objetivos de endeudamiento, los plazos y las cantidades a emitir.
A lo largo del año, organizan subastas periódicas, normalmente dos al mes, en las que los inversores podemos presentar nuestras ofertas, con el precio y el tipo de interés que estamos dispuestos a aceptar.
Hay dos clases de subastas, las competitivas, donde se especifica la rentabilidad deseada a obtener, y las no competitivas, en las que solo podemos aceptar el precio medio resultante de la subasta.
La emisión de deuda pública permite al Estado anticipar ingresos futuros y distribuir sus necesidades de financiación a lo largo del tiempo, sin comprometer la sostenibilidad de sus cuentas.
Letras del Tesoro o bonos del Estado: Principales diferencias
Ambos instrumentos representan préstamos que los ciudadanos y las instituciones realizamos al Estado a cambio de una rentabilidad determinada, pero hay diferencias en el plazo, cómo generan intereses y el perfil de riesgo.
Las letras del Tesoro son títulos de corto plazo, con vencimientos que van de 3 a 12 meses. No pagan intereses periódicos, sino que se emiten a descuento. O sea, pagamos menos de su valor nominal y recibimos el total al vencimiento. Por lo tanto, el beneficio es la diferencia entre ambos importes. Son un producto sencillo y predecible, atractivo si buscamos liquidez rápida y bajo riesgo.
Los bonos del Estado son títulos de medio y largo plazo, con vencimientos habituales de 2, 3 o 5 años, aunque se pueden extender más. Los bonos sí pagan intereses periódicos, los famosos cupones, de forma anual o bianual. Recibimos estos pagos durante la vida del bono y, cuando vence, recuperamos el capital invertido. Son más adecuados si buscamos ingresos recurrentes.
También cotizan de forma diferente en el mercado secundario. Las letras se mantienen hasta su vencimiento, mientras que los bonos podemos comprarlos y venderlos antes, lo que implica cierta exposición a las variaciones de los tipos de interés. Si suben, el precio tiende a bajar, y viceversa.
¿Dónde es más rentable invertir?
La rentabilidad de estos instrumentos depende del plazo de la inversión y del contexto económico. En periodos de tipos de interés altos, como ha sido el habitual en los últimos años, las letras del Tesoro son más atractivas incluso a corto plazo, con tipos que pueden superar el 3%.
Sin embargo, los bonos suelen ser más rentables a largo plazo si los tipos son más bajos, ya que el precio puede revalorizarse en el mercado secundario. Además, nos permiten fijar una rentabilidad estable durante varios años.
Cómo invertir en deuda pública
Pese a que puede parecer complejo, lo cierto es que invertir en deuda pública española es un proceso accesible, transparente y seguro, tanto para particulares como para instituciones. Cualquier ciudadano puede comprar letras, bonos u obligaciones del Estado de forma directa o a través de intermediarios financieros.
Lo más habitual es que nos decantemos por hacerlo a través de la web oficial del Tesoro Público. A través del portal de compra directa, podemos participar en las subastas de deuda sin necesidad de pasar por un banco. Solo necesitamos un certificado digital o sistema Cl@ve para identificarnos y una cuenta bancaria en una entidad española.
Una vez ahí, escogemos el tipo de título, el importe que vamos a invertir, y realizamos la solicitud. En las subastas competitivas, indicamos el precio o rentabilidad deseada, mientras que en las no competitivas tenemos que aceptar el precio medio que resulte de la subasta. Cuando está adjudicada la inversión, el Tesoro nos ingresa los intereses o el capital en nuestra cuenta.
El Tesoro establece una inversión inicial de 1.000 euros, tanto para letras como para bonos. Las compras se pueden realizar en múltiplos de esa cifra. Así la inversión es más accesible.
Por otro lado, podemos invertir en deuda a través de bancos que actúan como intermediarios. Nos ofrecen la posibilidad de comprar deuda tanto en nuevas subastas como en el mercado secundario. Aunque es cierto que esta segunda opción suele conllevar comisiones de custodia, pero también es más cómodo y permite acceder a otros instrumentos de forma simultánea.
También podemos acceder a la deuda pública mediante plataformas que incluyen fondos indexados a deuda soberana dentro de carteras diversificadas. Así podemos invertir sin necesidad de gestionar cada título individualmente.
Las mejores plataformas para invertir en deuda pública
eToro
eToro es uno de los brókers de referencia en todo el mundo. Una plataforma que permite invertir en más de 7.000 activos. Pese a que no es invertir en deuda pública directamente, sí podemos comprar ETFs de bonos que ofrecen diversificación y liquidez al agrupar bonos emitidos por diferentes entidades, incluyendo deuda pública, en un solo producto cotizado en bolsa.
eToro no cobra comisión por cambio de divisas en cuentas EUR/USD y permite retiros gratuitos de la cuenta en EUR. Sin embargo, cobra 5 USD de comisión por retiro de fondos de la cuenta y tiene una tarifa por inactividad si no se utiliza la cuenta durante un año.
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Trade Republic
Trade Republic es una plataforma de inversión que permite invertir en diferentes activos financieros tanto para inversores expertos como menos experimentados y con unas comisiones realmente competitivas.
Ofrece la posibilidad de invertir en más de 500 bonos gubernamentales y corporativos, incluyendo bonos de deuda pública española, a partir de 1 euro y con flexibilidad para vender antes del vencimiento. Para comprar bonos, debes abrir una cuenta, completar un cuestionario sobre tu experiencia con la deuda, y luego buscar y seleccionar el bono de tu interés en la sección de bonos de la aplicación.
Trade Republic cobra 1€ por operación y no tiene comisiones de custodia ni de retirada en cajero. Además, tiene una disponibilidad de bono del 2,5%TIN sobre saldos en efectivo hasta 50.000 €.
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- Falta acceso al mercado de divisas (Forex).
InbestMe
InbestMe es una plataforma de inversión automatizada con enfoque indexado. Ofrece carteras de fondos indexados, ETFs, planes de pensiones y carteras ISR (inversión socialmente responsable).
Ofrece carteras indexadas y de renta fija que incluyen fondos o ETFs de bonos del Estado, como las Letras del Tesoro, que nos permite acceder a estos activos de forma diversificada y gestionada automáticamente para adaptarse a nuestro perfil de riesgo.
InbestMe cobra una comisión por su cartera desde el 0,36% hasta el 0,18% total. En fondos indexados más amplios, las comisiones están alrededor del 0,49%.
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- Solo invierte en carteras de fondos indexados y ETFs
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- Inversión mínima de 1.000€ para fondos indexados y de 5.000€ para ETFs
Ventajas
- Plataforma intuitiva, fácil de usar para principiantes.
- Inversión mínima de solo 1.000€.
- Proceso de alta 100% online.
Desventajas
- Algunas carteras incluyen fondos de gestión activa, por lo que necesitarás experiencia para manejarlas
- Imposibilidad de elegir los fondos
- Gran variedad de productos que puede resutlar confusa
Riesgos y factores a tener en cuenta al invertir en deuda pública
Aunque la deuda pública está considerada como una de las inversiones más seguras, también hay riesgos.
El primero y más importante es el riesgo de tipo de interés. Los precios de los bonos se mueven en sentido inverso a los tipos: si estos suben, el valor de los títulos ya emitidos cae, y viceversa. Si queremos vender nuestro bono antes del vencimiento en un entorno de tipos al alza, podemos sufrir pérdidas, aunque el Estado no incurra en impago. Este riesgo es especialmente importante en los bonos a largo plazo, que son más sensibles a estas variaciones.
Otro factor es el riesgo de inflación. Si el nivel de precios aumenta por encima de la rentabilidad que ofrece el bono, perderemos poder adquisitivo. Si hay mucha inflación, incluso una rentabilidad nominal positiva puede traducirse en un rendimiento real negativo. Siempre debemos comparar la rentabilidad bruta de la deuda con el IPC.
Por supuesto, tenemos que atender al riesgo de impago. En deudas de países como España es muy bajo, ya que el Estado tiene un alto grado de solvencia, pero no es inexistente. La calificación crediticia que emiten agencias como Moody’s, S&P o Fitch mide esa capacidad de impago.
También es importante el riesgo de liquidez. Aunque la deuda del Tesoro tiene un mercado secundario amplio, si vendemos títulos antes del vencimiento podemos vernos obligados a aceptar precios inferiores al nominal.
Por último, tenemos que tener en cuenta la fiscalidad, que reduce la rentabilidad neta de la inversión.
Fiscalidad de los bonos y letras del Tesoro
La tributación de los bonos y letras del Tesoro sigue las normas generales de los rendimientos del capital mobiliario en el IRPF.
Los rendimientos que obtengamos tributan en la base del ahorro. Los tipos impositivos son los siguientes:
- 19% para los primeros 6.000 euros.
- 21% para los rendimientos entre 6.000 y 50.000 euros.
- 23% para los rendimientos de 50.000 a 200.000 euros.
- 27% para los rendimientos de 200.000 a 300.000 euros.
- 28% para los rendimientos superiores a 300.000 euros.
En el caso de las letras del Tesoro no recibimos cupones periódicos, sino que obtenemos el beneficio al vencimiento. El rendimiento sujeto a tributación será la diferencia entre el precio de adquisición y el valor de reembolso. Lo tendremos que declarar en el ejercicio que vence la letra o en el momento de su venta en el mercado secundario.
Los bonos y obligaciones del Estado generan rendimientos a través del pago de cupones periódicos, normalmente semestrales o anuales. Estos intereses se consideran ingresos de capital mobiliario y tributan en el mismo ejercicio fiscal en que los percibimos. Si vendemos el bono antes del vencimiento, la ganancia o pérdida patrimonial también debe incluirse en la base del ahorro.
Las inversiones en deuda no aplican retención automática cuando las adquirimos directamente a través del Tesoro Público. Tendremos que declarar los rendimientos en nuestra declaración anual de la renta. Si invertimos a través de un bróker, la entidad sí suele retenernos el 19% en el momento del cobro de los intereses o del reembolso.
Por otro lado, los no residentes en etapa que invierten en deuda pública están exentos de tributación en muchos casos.
¿Para quién es la inversión en deuda pública?
La inversión en deuda pública es una gran opción si buscamos seguridad, estabilidad y previsibilidad en nuestros ahorros por encima de los grandes rendimientos. Si somos ahorradores conservadores o moderados y estamos interesados en proteger nuestro capital frente a la inflación al tiempo que obtenemos cierta rentabilidad modesta, pero constante.
También es una opción táctica si cumplimos con un perfil más dinámico y queremos diversificar nuestra cartera o equilibrar el riesgo de otras inversiones más volátiles, como la renta variable o las criptomonedas.
El principal atractivo de los bonos y letras del Tesoro radica en que están respaldados por el Estado español, con lo cual, son un activo de riesgo de impago muy limitado. Esto los hace especialmente adecuados si somos ahorradores prudentes, jubilados o buscamos una alternativa a los depósitos bancarios tradicionales en un momento de tipos de interés relativamente altos que vuelven a ofrecer rentabilidades razonables.
Asimismo, si buscamos planificar objetivos financieros a corto o medio plazo, como la compra de una vivienda, la formación de un fondo de emergencia o el ahorro para los estudios, podemos encontrar en las letras y bonos una opción previsible y líquida, ya que conocemos el vencimiento desde el inicio y podemos vender los productos antes de esa fecha si es necesario.
Por otro lado, los inversores institucionales, como fondos de pensiones, aseguradoras o gestoras de fondos, utilizan la deuda pública como un pilar de estabilidad dentro de sus carteras, como una cobertura frente a la volatilidad de los mercados o para gestionar la liquidez a corto plazo.
Eso sí, tenemos que aclarar que la deuda pública no es idónea para todos los perfiles. Si somos inversores agresivos y queremos encontrar altas rentabilidades o rendimientos ajustados al riesgo, podemos considerar estos activos poco atractivos por su limitada ganancia potencial y la sensibilidad que presentan frente a las potenciales subidas de los tipos de interés que puedan llevar a cabo los bancos centrales.







