Hipotecas y depósitos: ¿cuáles son las nuevas expectativas para los tipos de interés de abril tras la guerra en Irán?

Aumentos en el crudo por la guerra en Irán desatan aumentos de las hipotecas y otros productos financieros

En febrero, el euríbor había cerrado en un 2,221%, su nivel más bajo desde 2024, con el BCE llevando seis reuniones consecutivas sin tocar los tipos de interés. En ese contexto, las previsiones apuntaban a nuevos recortes de los tipos a lo largo de 2026, especulando sobre un mayor crecimiento económico en la región y una reducción de la inflación. Sin embargo, el conflicto en Irán y su escalada bélica alteró ese cálculo.

Un mes después del inicio de los bombardeos, el euríbor, indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España cerrará el mes de marzo en torno al 2,568%, según los datos diarios disponibles, con valores puntuales que rozaron el 2,86% el 29 de marzo. Es la subida mensual más pronunciada desde 2022.

En nueve días, el euríbor a 12 meses recuperó todo el terreno perdido en el último año, pasando del 2,221% con el que cerró febrero al 2,55% a mediados de mes, en un contexto marcado por la volatilidad de los mercados financieros y de materias primas. El indicador comenzó marzo en el 2,229% en tasa diaria, registrando durante el mes algunas de las mayores subidas diarias desde 2008.

El mecanismo detrás del movimiento es el mismo que ocurrió durante la guerra de Ucrania: el conflicto está provocando un encarecimiento de la energía, especialmente del petróleo y del gas, lo que hace que los mercados descuenten que el BCE pueda mantener los tipos altos durante más tiempo, o incluso subirlos.

Aumentos para los hipotecados a tipo variable

Con los últimos aumentos en el euríbor, una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con diferencial del 1% y revisión anual pasará a pagar unos 11 euros más al mes, unos 129 euros más al año, con una cuota resultante de 755 euros. En el caso de revisión semestral, el incremento asciende a casi 29 euros al mes.

La preocupación de muchos hipotecados no está tanto en la revisión inmediata como en las siguientes. Dado el contexto, los analistas prevén hasta tres subidas de tipos a lo largo del año de 0,25 puntos porcentuales cada una, lo que elevaría el precio del dinero hasta el 2,75%. Bajo ese supuesto, la cuota de la hipoteca tipo podría incrementarse en unos 68 euros al mes, o más de 800 euros en un año.

Banco Santander, BBVA, ING y Openbank han encarecido ligeramente los precios de sus hipotecas a tipo fijo desde que se iniciaron los bombardeos, y la demanda de información sobre cambios de hipoteca variable a fija ha aumentado.

La inflación volvió al 3,3% en marzo

El indicador adelantado del IPC sitúa la variación anual en el 3,3% en marzo, un punto por encima de la registrada en febrero. La tasa de la inflación subyacente se mantiene en el 2,7%. Según el INE, el principal factor fue el fuerte encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos particulares.


El 21 de marzo, la gasolina costaba una media de 1,80 euros por litro en España, con un alza desde el 28 de febrero del 21,55%. En los momentos más críticos del mes, con el petróleo superando los 110 dólares por barril, tanto la gasolina como el diésel superaron los dos euros por litro en varias estaciones.

España tiene, además, una exposición particular a los precios energéticos. Alrededor del 25% de la producción eléctrica española procede de fuentes fósiles, una proporción inferior a la de Italia, donde llega al 52%, o Alemania, con cerca del 48%. Pero la relación entre los precios energéticos y la cesta de la compra es más estrecha que en otros países, debido a las tarifas flexibles y a la presencia de contadores automáticos, lo que acelera la transmisión del encarecimiento a los precios finales al consumidor.

El Banco de España ya ajustó sus previsiones la semana pasada. El organismo elevó en nueve décimas su estimación de inflación para 2026, hasta el 3%, y advirtió que en un escenario adverso alcanzaría el 3,9%, y en el severo, el 5,9%, en función de la duración e intensidad del impacto de la guerra sobre los mercados energéticos.

En cuanto al crecimiento, el Banco de España reubicó las previsiones del PIB de 2026 hasta en un 2,3%, una décima más que la previsión anterior, en parte gracias al paquete anticrisis del Gobierno. Sin embargo, la estimación para 2027 cayó hasta el 1,7%, dos décimas por debajo de lo calculado antes del conflicto.

Los depósitos a plazo: ¿aprovechar ahora o esperar?

La incertidumbre sobre el rumbo de los tipos complica las decisiones del ahorrador conservador. Cerrar ahora una rentabilidad a plazo fijo protege frente a posibles bajadas si el conflicto se resuelve y el BCE retoma los recortes. Esperar, en cambio, puede tener sentido si los tipos terminan subiendo y los bancos trasladan esa mejora a sus catálogos de depósitos, algo que históricamente ocurre con retraso y de forma parcial.

En la última semana, varias entidades europeas disponibles a través de Raisin han revisado al alza sus condiciones para plazos medianos. Tal es el caso de Mano Bankas, Younited, SME Bank, AS BlueOrange y Fjord Bank que, en términos generales, ajustaron las tasas de sus depósitos a mediano plazo (12, 18 o 24 meses) elevándolas hasta un 15% en una semana.

El BCE se disputa entre subir los tipos o frenar el crecimiento

En la reunión del 19 de marzo, el BCE mantuvo sus tipos oficiales: 2,00% para la facilidad de depósitos, 2,15% para las operaciones principales de financiación y 2,40% para la facilidad marginal de crédito. Sin embargo, alertó del efecto de la guerra de Oriente Medio en la inflación y el crecimiento, y no descartó subidas en las próximas reuniones.

Christine Lagarde ha advertido que el organismo está preparado para subir los tipos «en cualquier reunión» si la situación lo requiere, y ha señalado que los mercados podrían estar siendo excesivamente optimistas sobre el impacto del conflicto. El dilema es el mismo de siempre: endurecer la política monetaria con un congelamiento de los tipos puede enfriar aún más una economía, que ya muestra signos de desaceleración, pero no hacerlo arriesga desanclar las expectativas de inflación.

Algunos analistas, entre ellos los de Goldman Sachs, contemplan dos posibles subidas en la segunda mitad del año, con una primera entre junio y julio y otra en septiembre. Si el conflicto se resuelve en pocas semanas, el impacto económico sería limitado; si se enquista, Europa podría enfrentarse a un nuevo ciclo de tipos altos durante más tiempo.

Al otro lado del Atlántico, la Fed mantiene su posición. Jerome Powell justificó la decisión de mantener los tipos en el rango 3,50-3,75% por la «incertidumbre excepcional» derivada del conflicto y su impacto en la inflación energética, descartando nuevos recortes en 2026.

Las previsiones para el euríbor de aquí a fin de año

El panel de Funcas, que reúne a 19 servicios de análisis entre los que figuran BBVA Research, CaixaBank Research y Oxford Economics, apunta a un euríbor del 2,24% a finales de 2026, por encima de su previsión anterior de 2,17%. Bankinter estima un rango del 2,30%-2,45% para el euríbor a 12 meses en 2026 y 2027. Esas proyecciones, elaboradas en los primeros días del conflicto, podrían quedar ya por debajo de lo que indican los datos de marzo.

La reunión del BCE del 30 de abril dará la primera señal firme sobre si el organismo está dispuesto a pisar el freno o si mantiene la postura de esperar. Hasta entonces, tanto las hipotecas variables como los catálogos de depósitos seguirán moviéndose al ritmo de las novedades que lleguen desde el Golfo Pérsico.

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