2026 seguirá siendo el año de la IA… y de las tecnologías cuánticas

2026 seguirá siendo el año de la IA… y de las tecnologías cuánticas

El año 2025 fue indiscutiblemente el año de la inteligencia artificial. Esta tecnología afianzó su posición en la mente de todos nosotros, para bien o para mal, generando entusiasmo por parte de los amantes del cyberpunk y de los pupilos del lobo de Wall Street, y preocupación para aquellos que siguen luchando su entrada al mercado laboral.

Desde un punto de vista geopolítico, la situación de la IA ha evidenciado más aún la debilidad de la UE frente a Estados Unidos o China, con pocos nombres europeos, aparte de la francesa Mistral, que a uno se le vengan a la cabeza cuando piensa en IA.

En cualquier caso, y tanto si es una burbuja como si no, la aplicación de la IA sobre las tareas empresariales es una realidad, ya que no deja de buscarse la maximización constante de la eficiencia. Por ello las inversiones en inteligencia artificial seguirán marcando el año 2026, en el que comprobaremos hasta qué punto la población va abrazando o, por el contrario, aburriéndose, de las propuestas de OpenAI o Google.

Pero, además de la IA, 2026 apunta a ser también un gran año para otra tecnología de la que también se viene hablando, pero menos: las tecnologías cuánticas.

La IA seguirá siendo el motor de la economía global en 2026

Según un informe de Goldman Sachs Research, la inversión en IA seguirá viento en popa, y prevén que superará los 500.000 millones de dólares en 2026. Este crecimiento está impulsado principalmente por los grandes hiperescaladores tecnológicos (como Google o Amazon) que, a pesar de mostrar una desaceleración gradual en la tasa de crecimiento, siguen siendo una fuerza clave en el impulso de la productividad global.

La idea es que la IA consiga generar una transformación a largo plazo en el sector empresarial, proporcionando un impacto económico que se extienda más allá del crecimiento inmediato. Según dijo Mathias Cormann a Bloomberg, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la IA continuará aumentando su difusión y adopción, lo que tendrá efectos positivos a largo plazo sobre la productividad y, por tanto, sobre los beneficios empresariales.

La previsión es que la productividad experimentará un crecimiento significativo, ya que más sectores empezarán a integrar IA en sus operaciones diarias, desde la atención médica hasta las finanzas.

No obstante, la enorme fiesta de dinero que ha regado los mercados estadounidenses en 2025 va a empezar a bajar la música pronto. Aunque la inversión inicial ha sido enorme (ejemplo de ello el negocio circular que han creado empresas como OpenAI, Oracle y Nvidia con el beneplácito de Estados Unidos), se espera que el ritmo de expansión se desacelere. Esto se deberá a que los inversores van a empezar a centrar su atención en empresas que realmente estén mostrando resultados tangibles derivados de la adopción de la IA, en lugar de seguir apostando solo por el potencial futuro de la tecnología. O en otras palabras: se van a mirar más los resultados y a dejar de lado el hype, que al fin y al cabo no paga las facturas.

El panorama de la IA está claramente diversificado. Mientras que las empresas de infraestructura de IA como los fabricantes de semiconductores y centros de datos han sido los mayores beneficiarios de este auge, las empresas dedicadas a software y servicios todavía enfrentan desafíos en cuanto a generar ingresos a partir de sus soluciones basadas en IA. Las expectativas, no obstante, siguen siendo altas, y la integración de la IA en más industrias, como el comercio, los vehículos autónomos y la manufactura, promete seguir impulsando el crecimiento.

Las tecnologías cuánticas también levantan dinero

Mientras tanto, el sector de las tecnologías cuánticas, del que no se habla tanto, también está creciendo notablemente. Según un informe conjunto de la OCDE y la Oficina Europea de Patentes (EPO), el ecosistema cuántico ha experimentado un crecimiento impresionante en la última década.

El número de patentes internacionales relacionadas con la tecnología cuántica ha aumentado siete veces entre 2005 y 2024, con un crecimiento anual compuesto de alrededor del 20% desde 2014, superando con creces el crecimiento observado en otras tecnologías.

La computación cuántica en particular ha demostrado ser una de las áreas más dinámicas, con la actividad de patentes creciendo casi veinte veces en la última década. De hecho, la computación cuántica ha superado a la comunicación cuántica en términos de patentes desde 2022, convirtiéndose en la principal protagonista de esta ola tecnológica.

¿Qué es la tecnología cuántica?

La tecnología cuántica aprovecha propiedades de la materia a escala subatómica para hacer cálculos, simulaciones y mediciones que hoy son impracticables con tecnología convencional. Su potencial está en resolver ciertos problemas mucho más rápido o con mucha más precisión (por ejemplo, optimización compleja, diseño de materiales y fármacos, o modelos avanzados), aunque requiere condiciones y hardware muy exigentes para funcionar de forma estable.

Las aplicaciones de la tecnología cuántica abarcan desde la salud hasta la industria, pasando por sectores como la financiación y la seguridad alimentaria, con un potencial considerable para resolver algunos de los problemas más urgentes a nivel global, como la productividad, el cambio climático y la seguridad alimentaria.

Aunque las tecnologías cuánticas han visto una aceleración significativa en términos de creación de empresas y patentes, los expertos advierten que el sector podría estar entrando en una fase de maduración. Esto significa que el crecimiento exponencial de los primeros años podría dar paso a un desarrollo más enfocado y a la comercialización de tecnologías ya maduras.

A pesar de los desafíos, las tecnologías cuánticas siguen mostrando un enorme potencial, y su desarrollo dependerá de políticas estratégicas que faciliten la escalabilidad. Cormann señaló que los gobiernos deben asegurar las condiciones adecuadas para que estas tecnologías escalen, lo que incluye inversiones en investigación y desarrollo, en la construcción de una fuerza laboral capacitada y en la creación de cadenas de suministro resilientes.

Este último punto es crucial, ya que la cadena de suministro de materiales críticos, como diamantes industriales y óxidos metálicos, está altamente concentrada y puede representar un riesgo estratégico si no se aborda adecuadamente.

Como exponen los expertos de Goldman Sachs, es hora de que las empresas demuestren que pueden beneficiarse de la IA de forma consistente integrándolas en sus empresas de forma coherente y permanente. En cuanto a la tecnología cuántica, ocurrirá algo similar: se tendrán que esclarecer las formas en las que las empresas pueden beneficiarse de ella, más allá del campo de la investigación científica.

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