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Reduflación: en qué consiste, a qué se debe y ¿es legal?

Reduflación: en qué consiste, a qué se debe y ¿es legal?

La reduflación es la práctica de reducir el tamaño o la cantidad de un producto mientras el precio del mismo permanece igual o aumenta muy levemente. En algunos casos también puede implicar no solo una disminución del tamaño o peso, sino una bajada de la calidad de un producto o de sus ingredientes mientras el precio sigue siendo el mismo.

¿En que consiste la reduflación?

Esencialmente, la reduflación es una forma de inflación (aumento de los precios de los productos y servicios) pero de una manera menos obvia, oculta. En lugar de aumentar el precio de un producto, algo que sería muy evidente para los consumidores y quizás llevaría a la perdida de algunos clientes sensibles al precio, muchas marcas optan por reducir el tamaño del producto sin alterar apenas los precios, para dar la sensación de que los precios siguen constantes mientras todo lo demás sube.

Esta reducción de la cantidad de producto suele pasar desapercibida para los consumidores o al menos eso es lo que espera la marca en cuestión.

La reduflacion es una práctica muy utilizada por las marcas de la industria alimentaria,  de bebidas o de cosméticos. Se ha convertido en una táctica habitual que utilizan las marcas para hacer frente a sus propios problemas aumentos de precios por parte de los proveedores.

Muchas empresas ven que si realizan una subida de precios como tal, muchos clientes empezaran a buscar otras marcas para sustituirlas, con lo que prefieren reducir poco a poco el tamaño, peso o calidad de sus productos en vez de tocar el precio final que percibe el cliente en el supermercado.

 ¿A qué se debe reduflación? Principales causas

Todos conocemos los altos niveles de inflación que estamos sufriendo en nuestro país, con un IPC (Índice de Precios de Consumo) por encima del 9,8% en el pasado mes de marzo, el más alto de los últimos 37 años. Las causas de la inflación son múltiples, las políticas monetarias y fiscales que los bancos centrales han llevado a cabo durante la pandemia, con barra abierta de crédito, fueron la base de los aumentos de precios a medida que este dinero gratis ha ido llegado a la economía real.

Por otro lado, la actual crisis energética debido al conflicto en Ucrania que ha disparado la cesta de la  compra, con un precio dela electricidad que ha subido casi un 100% en el último año y del gasóleo para calefacción con un alza de mas del 50% interanual. 

Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas también se han visto afectados, subiendo casi un 6% con respecto al mismo mes de 2021. Los encarecimientos de los costes tanto de las materias primas, como de los precios de los fabricantes y proveedores explican las fuertes subidas de precios que estamos viendo en nuestra cesta de la compra habitual.

En el caso de la reduflación, en vez de ver como el precio aumenta por el mismo producto, lo que solemos ver es un precio estable pero un producto que se hace cada vez mas y mas pequeño. Las principales causas de la reduflación son:

Las subidas de los costes de producción y las materias primas (el caso actual)

El aumento de los costes de producción suele ser la principal causa de la reduflacion. El aumento del coste de las materias primas, de la energía, de la mano de obra o el transporte (algo que también ha afectado a la subida de los precios en general), hace que disminuyan los márgenes de beneficio de las marcas.

Algunas optan por incrementar sus precios paulatinamente hasta igualar sus aumentos de costes, por ejemplo si sus costes han subido un 7%, poco a poco ir subiendo precios hasta alcanzar ese 7%, y otras marcas optan por reducir el peso, el volumen o la cantidad de los producto, manteniendo el mismo precio de venta al público para que el volumen de ventas no se vea afectado.

La competencia en el mercado

La competencia en el mercado también puede provocar casos de reduflacion. El sector de la alimentación y las bebidas suele ser muy competitivo, ya que los consumidores pueden acceder a una gran variedad de marcas similares de forma fácil. Por ello, las marcas buscan opciones que les permitan conservar el volumen de ventas y al mismo tiempo aumentar sus márgenes de beneficio.

¿Es legal la reduflación o es ilegal?

La reduflación es una práctica totalmente legal, solo es una táctica engañosa para el consumidor, que generalmente cree que está comprando exactamente la misma cantidad de producto que antes, cuando no es así. Hay que tener en cuenta que la retracción no puede considerarse un fraude ya que las marcas siempre están obligadas a indicar el peso, el volumen o la cantidad de producto en las etiquetas de los envases.

Esto no quita que con el tiempo la reduflación pueda provocar frustración en los clientes y un deterioro en la imagen de marca. Los consumidores se van dando cuenta de forma paulatina de lo que está pasando y van buscando nuevas alternativas.

¿Cómo detectar y combatir la reduflación?

Comprobar los envases

El envase de un producto nuevo suele ser más pequeño. Así que si notas que el envase de una de tus marcas favoritas tiene un aspecto diferente, comprueba si su tamaño también ha cambiado. Las etiquetas rediseñadas, los cambios repentinos de tipo de envase (un tubo en lugar de una botella) o las frases como “nuevo” (como en “nueva apariencia”) o “más” en la etiqueta suelen ser claros signos de reduflacion.

Comprobar el peso neto

Es muy difícil detectar la reduflacion simplemente a vista. En una caja de cereales o una botella podremos darnos cuenta fácilmente, pero no en todo tipo de envase. Las marcas son muy hábiles a la hora de disimular la reduflacion modificando la forma y el diseño del envase para que siga pareciendo igual. Pero lo que no se puede ocultar es el peso neto, que la ley les obliga a indicar en las etiquetas de todos los productos.

Comprobar el precio por kilo

Una de las claves para ver la reduflacion es el precio por kilo. Casi todas las tiendas tienen el precio por kilo de cada producto justo en el estante. Si el tuyo no lo hace, puedes calcularlo fácilmente dividiendo el precio por el tamaño del envase. Una vez que sepamos el precio por kilo, podremos compararlo fácilmente con el precio por kilo anterior o con los de la competencia, para ver cuánto ha aumentado.

Buscar alternativas

Si su marca favorita se reduce, compruebe las marcas de la competencia. Las empresas no reducen el tamaño de sus productos al mismo tiempo, por lo que siempre podremos encontrar alternativas. Comparar los precios por kilo de ambos productos es la mejor manera de determinar cuál nos da más producto por cada euro.

Cuando comparemos es importante mirar las marcas blancas. Los productos de marca blanca suelen ser los últimos en subir de precio o reducir su tamaño. De hecho, aunque el envase de la marca blanca tenga el mismo tamaño que el de los demás, es probable que sea más económico en su precio por kilo. Si la diferencia de precio por kilo es importante, merece la pena probarlo para ver si nos gusta.

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Ana Vicente