2025, el año en que la economía española superó todas las expectativas

España ha despedido el 2025 en una posición económica de auténtica sorpresa y liderazgo. El PIB en 2025 batió las expectativas creciendo un 2,9%, más del doble que la zona euro, mientras que la deuda pública bajó y la inversión aumentó un 7,6%.
Pese a los evidentes problemas graves que enfrenta el país (como la crisis de vivienda, los salarios bajos y la corrupción política), España arranca el 2026 desde la mejor casilla posible. Firmas de inversión internacionales destacan a España como la mejor economía europea en la que invertir, en tanto que el Ibex35 cerró el año como la Bolsa europea con mayor crecimiento del año.
Por otro lado, los fondos europeos canalizados en el Plan de Recuperación y Resiliencia han permitido inversiones en energías renovables, digitalización y movilidad sostenible, que impactan de forma positiva en la productividad pese a la ineficiencia de algunas gestiones (como el desastroso despliegue de un kit digital que ha acabado dando bastantes dolores de cabeza a los autónomos).
2025 también fue un año de consolidación de las renovables. Pese a los ataques mediáticos que desde diversos sectores se perpetraron hacia las energías limpias a causa del apagón que sufrió el país el pasado 28 de abril, las renovables son una fuente de energía que dota de mayor productividad a las empresas españolas gracias a unos costes energéticos más baratos, ante la abundancia de horas de sol que sitúan a España en una posición aventajada en la Europa de la transición energética.
La fotovoltaica y la eólica aportaron en 2025 más del 50% del mix energético de Red Eléctrica, una cifra histórica que beneficia a todo el país tanto por el beneficio ambiental como por el económico.
Es en este contexto que la firma francesa de inversión Natixis IM apunte a la Bolsa española como la mejor de Europa en la que invertir en 2025: es “la única economía europea que muestra signos de genuino crecimiento endógeno”, gracias a una fuerte demanda interna y a una estructura que ha logrado la continuidad económica frente a la volatilidad geopolítica que marcó 2025, como recoge finanzas.com.
Así, el Banco de España se muestra optimista y ha mejorado las perspectivas de crecimiento del PIB para el 2025, 26 y 27. La entidad cree que 2025 cerrará con un aumento del 2,9% (tres décimas más que lo anunciado en septiembre), el año 2026 cerraría en un 2,2% (cuatro décimas más de lo previsto) y 2027 con un 1,9% (dos décimas más). Entre otros motivos, esto es gracias también al crecimiento de la exportación de servicios no turísticos, con los que España demuestra fortalezas más allá del turismo. Finalmente, la inmigración ha sido, como apuntan diversos medios económicos nacionales e internacionales, parte integral del crecimiento en 2025.
Más turistas que nunca
En 2025, España batió su récord histórico de turistas. A falta de los datos de diciembre, durante los primeros 11 meses del año España recibió a 91,5 millones de visitantes extranjeros, un 3,4% más que el año pasado, siendo esta la cifra más alta desde que se tienen registros.
Por procedencia, la primera nacionalidad es la británica: llegaron de Reino Unido más de un millón de turistas, marcando un aumento del 4,7% respecto a noviembre de 2024. De Francia llegaron 695.770 visitantes, un 7,4% menos, y de Alemania 667.931, un 2,7% más. El uso de hoteles como forma de alojamiento creció un 6,1%, mientras que el uso de vivienda en alquiler descendió un 1,9%.
España se posicionó como el segundo país más visitado en 2025 solo por detrás de Francia. Este logro, que refuerza el papel del turismo como el “petróleo” español, tendrá que conciliarse con la vivienda asequible y el respeto al trabajador local para no convertirse en un regalo envenenado en los próximos años.
Hacienda bate récord de recaudación
Otra cifra récord para la economía española en 2025 es la de recaudación de Hacienda. Hasta noviembre, se han atesorado 301.355 millones de euros, rompiendo la histórica barrera de los 300.000 millones y con la expectativa de alcanzar los 325.000 millones de euros cuando se sume lo recaudado en diciembre.
Los impuestos que más han contribuido en esta cifra son el de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el IVA. Entre enero y noviembre, el IRPF ha generado 133.282 millones de euros, un 10,1% más que el año anterior, aportando unos 12.200 millones a la hucha pública. Por su parte, el IVA recaudó 93.416 millones de euros, esto es, un crecimiento del 9,3%, como recoge El Plural.
Detrás de esta subida de recursos se encuentra la reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2025. Varios impuestos nuevos como los aplicados a la banca y a los cigarrillos electrónicos, junto con la reactivación de subidas en el Impuesto de Sociedades (que habían sido anteriormente) anuladas por los tribunales, han conseguido elevar la recaudación en casi 5.500 millones de euros.
Esta enorme concentración de fondos ha permitido reducir la deuda del país en un 17,8% respecto al mismo periodo de 2024, de forma que las cuentas quedan alineadas con el objetivo de cerrar el año con una deuda de menos del 2,5% del PIB.
El Ibex35 rompe su techo
Finalmente, 2025 ha traído un periodo de bonanza sin precedentes para el principal índice bursátil español, el Ibex35. El Ibex arranca 2026 tras haber batido un récord llegando a los 17.307 puntos, en un ascenso del 54,2%, no visto desde 1993. Esta revalorización la coloca no solo como la mejor bolsa europea sino como la mejor de Occidente. De hecho, si incluimos Asia, solo el índice surcoreano Kospi superó al Ibex en 2025.
Esto se explica por los excelentes resultados de la banca, sobre todo Santander, BBVA y Caixabank, los pesos más pesados del índice, y ante una coyuntura en la que el euro se fortalece sobre el dólar y la UE, pese a las voces críticas por su presunta sobrerregulación, sigue suscitando interés por los inversores.
De hecho, llama la atención que los inversores españoles sean precisamente los que poco se han beneficiado de la enorme subida del Ibex, ya que dado que el inversor nacional es muy tradicional y poco amigo del riesgo, los productos más comunes tienen poca exposición a la renta variable del Ibex, desaprovechando la gran cifra de 2025.
En esta línea, desde el Gobierno y desde Europa consideran que los ciudadanos están ahorrando cada vez más, pero este dinero se destina en muy poca medida a las inversiones. En España, de hecho, el 75% del patrimonio se dedica al inmobiliario, dejando una parte muy residual para los activos financieros.
Por ello, desde Europa creen que fomentar la inversión (sobre todo aquella destinada a empresas europeas) puede matar dos pájaros de un tiro: favorecer la cultura financiera con una mayor diversificación, y conseguir fondos para financiar la independencia estratégica del continente.
Es en este contexto que desde el Ministerio de Economía se va a hacer una consulta pública sobre la posibilidad de lanzar una cartera con el sello “Finance Europe”, que permita a los ciudadanos invertir parte de sus ahorros y que estos generen beneficios en lugar de verse comprimidos por la inflación.
Así todo, 2025 ha sido un gran año para la macroeconomía española; no tanto así para la economía familiar, que se sigue viendo constreñida por unos alquileres imposibles, un mercado de la vivienda imposible para el trabajador medio y unos salarios que se igualan por abajo en vez de subir junto a la inflación. España empieza 2026 en muy buen punto de partida, habiendo sido la locomotora europea el pasado año. Queda por ver si las crisis políticas no amenazan la estabilidad y si los fondos europeos se ejecutan de maneras eficientes.





