Guerra en Irán y repunte del euríbor: ¿qué pasará con el precio de las hipotecas?

El 28 de febrero de 2026, los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre infraestructuras iraníes sacudieron los mercados financieros con una violencia que no se veía desde la gran crisis de 2008. El euríbor, que había cerrado ese mes en el 2,221%, tardó apenas nueve días en aproximarse al 2,55%: el 10 de marzo registró una subida diaria de 18,5 puntos básicos, la mayor en 18 años, solo superada por la del 6 de junio de 2008. Un solo dato resume lo que está en juego para millones de hipotecados españoles.
Ese movimiento no fue un pico aislado. A 17 de marzo, la tasa diaria se sitúa en el 2,547% y acumula ya tres jornadas consecutivas por encima del 2,5%. La media mensual provisional alcanza el 2,397%, superando ya la media definitiva de febrero y a una milésima del dato oficial de marzo de 2025 (2,398%). La tendencia alcista se ha extendido durante casi un mes completo, con la única excepción del 11 de marzo.
No es la primera vez que el euríbor reacciona con fuerza ante una crisis global. Por ejemplo, en 2008 con la crisis inmobiliaria llegó a su máximo histórico del 5,41%. La guerra en Ucrania desencadenó otro ciclo brutal: el índice pasó de -0,477% en enero de 2022 a superar el 4% en 2023, con un pico del 4,16% en octubre de ese año.
En ese entonces muchas familias vieron sus cuotas crecer entre 100 y 200 euros al mes. Después vino el alivio: la moderación del BCE llevó el euríbor desde los 3,679% de cierre de 2023 hasta los 2,436% de diciembre de 2024 y los 2,267% de diciembre de 2025.
Ahora la pregunta es si ese descenso ha tocado suelo, o si el conflicto en Oriente Próximo marcará el inicio de un nuevo ciclo alcista. La respuesta importa tanto a quien tiene una hipoteca variable como a quien está valorando comprar una vivienda o cambiar las condiciones de su préstamo.
¿Qué tiene que ver el precio del petróleo con el euríbor?
El estrecho de Ormuz, zona central de los ataques contra Medio Oriente, canaliza cerca del 20% del petróleo mundial; cualquier amenaza sobre esa ruta dispara el precio del crudo y del gas casi de forma inmediata. Eso ya ha ocurrido: el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anticipó un repunte del IPC en marzo a causa del alza de los carburantes, y la gasolina llegó a rozar los 2 euros por litro en algunas gasolineras españolas.
Ante las amenazas de un aumento de la inflación, el Banco Central Europeo se ve obligado a reconsiderar su hoja de ruta. Philip Lane, economista jefe del BCE, advirtió de que una guerra prolongada con Irán podría elevar la inflación en la eurozona de forma significativa. Y cuando el BCE endurece el discurso, o simplemente descarta nuevos recortes, el euríbor se anticipa: sube antes de que los tipos suban oficialmente, porque el mercado descuenta lo que el banco central hará a continuación.
Antes del conflicto, el consenso del mercado apuntaba a tipos estables en el 2% durante todo 2026 y a un euríbor moviéndose en la banda del 2,2%. CaixaBank Research mantenía su previsión de 2,23% para diciembre de 2026, mientras que el panel de 19 entidades de Funcas estimaba un 2,17% a finales de año. Esas proyecciones están ahora bajo revisión. Algunos analistas de Goldman Sachs contemplan dos posibles subidas de tipos en la segunda mitad del año (junio-julio y septiembre), si el conflicto no se resuelve a corto plazo.
Este jueves 19 de marzo, el BCE celebra una reunión que los mercados llevan semanas mirando con atención inusual. Esta será la primera vez que el banco central se pronuncie oficialmente sobre si el encarecimiento energético provocado por el conflicto de Irán obliga a un cambio de discurso en política monetaria. El mercado asigna un 99,9% de probabilidad a que los tipos se mantengan en el 2%, pero la atención no estará en la decisión sino en el tono del comunicado y en las palabras de Christine Lagarde. Lo que digan (o lo que eviten decir) moverá el euríbor antes de que acabe la tarde del jueves.
¿A quién beneficia y a quién perjudica una subida del euríbor?
Los que notan el golpe
Aproximadamente el 70% del saldo hipotecario pendiente en España está referenciado a tipo variable, y prácticamente todas las hipotecas firmadas antes de 2015 utilizan el euríbor como referencia. Las próximas revisiones (sobre todo las semestrales) ya no reflejarán las bajadas de los meses anteriores, sino el repunte actual. El impacto es tangible: en un préstamo de 150.000 euros, el ahorro anual frente al escenario anterior cae a unos 48 euros; en uno de 300.000 euros, a alrededor de 96 euros. Más revelador es el largo plazo: en una hipoteca de 200.000 euros a 30 años, una subida del euríbor del 2% al 2,5% puede suponer cerca de 20.000 euros adicionales en intereses a lo largo de toda la vida del préstamo.
Los futuros compradores también lo sienten. El mercado inmobiliario español preveía subidas de precio del 5% al 8% en 2026 antes del conflicto. Si financiar una vivienda se vuelve más caro, una parte de la demanda quedará al margen o tendrá que ajustar su presupuesto a la baja.
Los que pueden salir ganando
El reverso de la moneda son los ahorradores. La rentabilidad media de los depósitos a plazo en España ha descendido hasta el 1,64 %, pero un giro alcista del BCE (o simplemente la interrupción de los recortes) debería trasladarse en mejores condiciones de ahorro. En ese escenario, quien contrate un depósito a largo plazo ahora estaría bloqueando una tasa que el mercado podría superar en pocos meses. La alternativa más prudente para el ahorrador es optar por depósitos a corto plazo o cuentas remuneradas sin permanencia, que permiten reinvertir en mejores condiciones a medida que los tipos se ajustan al alza.
¿Qué tipo de hipoteca conviene contratar ahora?
No hay una respuesta válida para todos los perfiles. Lo que sí existe es una forma más ordenada de pensar la decisión en función de la tolerancia al riesgo y del horizonte de cada comprador.
Hipoteca fija
La hipoteca fija ofrece protección total ante subidas del euríbor: la cuota no cambia, independientemente de lo que haga el índice. Es el producto adecuado para quien valora la certeza y no está dispuesto a asumir riesgo de mercado. El matiz es que las ofertas de nuevas hipotecas fijas también pueden encarecerse si el contexto se deteriora, porque las entidades anticipan el riesgo. Quien esté planteándose contratarla tiene un argumento adicional para no esperar.
Hipoteca variable
Si el conflicto se modera con rapidez y el euríbor vuelve al entorno del 2%, la hipoteca variable puede resultar más barata en el medio plazo. Richard Garriga, CEO de Trioteca, señaló que si el conflicto no escala y el precio de la energía se estabiliza, lo razonable es que el euríbor vuelva a moverse dentro de su rango reciente. Es el perfil para quien tiene capacidad financiera para absorber subidas puntuales y trabaja con un horizonte de amortización largo. El riesgo, no menor, es que si la guerra se prolonga y el euríbor escala hacia el 3%-4%, el coste puede dispararse de forma sostenida.
Hipoteca mixta
La hipoteca mixta combina un tipo fijo en los primeros años (protección en el momento de mayor incertidumbre) y variable en la segunda etapa. Es la solución para quien quiere certeza a corto plazo, pero no cierra la puerta a beneficiarse de bajadas futuras del euríbor. En el contexto actual, donde la incertidumbre geopolítica es elevada, pero nadie descarta una resolución relativamente rápida del conflicto, este producto gana atractivo frente a las alternativas extremas.
Si ya tienes una hipoteca variable
Este es un momento oportuno para analizar si compensa una novación o una subrogación a tipo fijo. Los expertos del sector advierten de que actuar antes de que los bancos endurezcan sus condiciones puede marcar una diferencia relevante en el coste total del préstamo.
Todavía las perspectivas sobre la duración de la guerra son inciertas. Nadie sabe cuánto durará el conflicto en Irán ni cómo responderá el BCE el jueves. Esa incertidumbre es, precisamente, el mayor argumento para no posponer la revisión de las condiciones hipotecarias. Comparar opciones ahora, cuando el mercado aún no ha terminado de moverse, tiene más valor que hacerlo cuando los precios ya se hayan ajustado











