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Honduras entra en la competición con El Salvador y lanza ‘Bitcoin Valley’

Bitcoin_Honduras

El proyecto está capacitando a 60 empresarios para el uso de las monedas digitales, en una ciudad turística a solo 20 minutos de la capital, Tegucigalpa.

Honduras quiere entrar en el mundo crypto por la puerta grande. Si hasta ahora era El Salvador el país que mayores apuestas había realizado por el Bitcoin, no solo aceptándolo como moneda de curso legal sino promoviendo toda una ciudad alrededor de la criptomoneda, el país vecino Honduras quiere entrar a competir por los fanáticos Bitcoin con su propia ciudad.

La ciudad elegida es Santa Lucía, situada tan solo a 20 minutos de la capital del país, Tegucigalpa. El Bitcoin Valley, el nombre que sus promotores han dado al Proyecto, trata de conseguir nuevas inversiones y turistas aceptando el Bitcoin como un medio de pago 100% legal.

El Proyecto del “Bitcoin Valley” ha surgido como una colaboración entre diferentes organismos hondureños, como el municipio de Santa Lucia, la Universidad de Honduras o la asociación de Blockchain Honduras.

Hasta ahora, la iniciativa ya ha sumado a más de 60 empresas locales que quieren participar en la formación para utilizar herramientas que les permitan aceptar Bitcoin como pago por sus productos y servicios. El objetivo del proyecto es que todo el valle de Santa Lucía se convierta en un hub de desarrollo, innovación y turismo gracias a Bitcoin, compitiendo cara a cara con la ciudad Bitcoin de El Salvador.   

Honduras no quiere quedarse atrás y construirá su propia ciudad Bitcoin

El anuncio de Honduras de convertir una ciudad en un epicentro del uso de Bitcoin llega apenas 10 meses después de que El Salvador hiciese de la criptomoneda más famosa del mundo una divisa legal, tan común como el dólar estadounidense. Además de legalizar el suso de Bitcoin como moneda de pago, el presidente del país latinoamericano, Nayib Bukele, comenzó a convertir parte de las reservas de dólares del banco central del país en depósitos de Bitcoin. Actualmente El Salvador posee 2.300 bitcoins, que equivalen a unos 52 millones de euros.

Desde el momento del anuncio de El Salvador de su política abierta a la criptomoneda, el turismo en el país creció mas de un 30%. Parece que Honduras quiere dar la batalla no solo por el turismo que pueda atraer este Bitcoin Valley sino por convertirse en una referencia para las empresas que trabajen con y para el desarrollo de Bitcoin en el futuro.

“Debemos globalizarnos. No podemos quedarnos atrás en cuanto a la tecnología cuando otros países ya lo están haciendo”, declaró uno de los empresarios que ha contribuido a poner en marcha la iniciativa.

El Bitcoin Valley busca atraer a nuevas empresas, turistas y así contribuir al crecimiento económico de la región. Pese a que en la actualidad tan solo unas pequeñas empresas tienen los medios para utilizar Bitcoin como un medio de pago común, más de 60 organizaciones ya han comenzado a recibir formación por parte de los promotores, con el objetivo de que cualquier turista que acuda a la zona pueda pagar todas sus compras utilizando la invención de Satoshi.

Latinoamérica se convierte en el centro del ecosistema Bitcoin

Desde que El Salvador comenzase a aceptar Bitcoin como una moneda de curso legal, el interés por las criptomonedas y por Bitcoin en toda América latina no ha parado de crecer.

Por ejemplo, en un reciente estudio de la red de pagos MasterCard pudimos ver como el 50% de los consumidores en toda Latinoamérica habían realizado algún pago en criptomonedas en los últimos 12 meses. De los cuales mas de un tercio habían sido a través de stablecoins. Lo mas curioso de todo esto es que la gran mayoría de transacciones fueron para comprar productos diarios, no como inversión o especulativas.

Es muy relevante ver como para muchos países, esta nueva tecnología supone una forma de cubrir necesidades básicas, más allá de la obtención rápida de beneficios. Pese a sus complejidades y desventajas, las criptomonedas parece que se van abriendo paso como un medio de pago habitual, sobre todo en aquellos países con menor acceso a l sistema financiero tradicional.

Los diferentes países latinoamericanos han estado incorporando nuevas medidas para hacer de la criptomonedas una realidad. En abril de este año, la Zona Económica de Honduras reconoció al Bitcoin como dinero de curso legal y autorizó el pago de impuestos a treves del mismo.  Además, ha permitido que las empresas y organizaciones emitan bonos denominados en Bitcoin para financiarse.

Los riesgos de la legalización de Bitcoin

Aunque algunos países han apostado fuertemente por el Bitcoin sin mirar atrás, los pioneros no están exentos de riesgos. Las criptodivisas siguen siendo una tecnología joven y en plena adopción, la volatilidad y la seguridad siguen siendo puntos complejos en los que aun hacen falta años de trabajo y educación.

En septiembre del año pasado, El Salvador adoptó el bitcoin como moneda de curso legal después de introducir su propia "Bitcoin Beach” en la ciudad costera de El Zonte, un lugar muy popular por los turistas de surf.

La apuesta del país centroamericano por el bitcoin se vio obstaculizada por la fuerte caída del precio de la criptomoneda y el escepticismo de los organismos internacionales y las agencias de calificación.  Los críticos de la aceptación del bitcoin como moneda legal han advertido que este tipo de operaciones podría alimentar el lavado de dinero y la inestabilidad financiera, al tiempo que aumentaría la brecha digital, ya que los ciudadanos más pobres podrían tener dificultades para acceder a la tecnología.

Por su parte el Fondo Monetario Internacional ha dado la voz de alarma sobre la adopción de bitcoin como moneda oficial en El Salvador y la República Centroafricana. Además, ha afirmado que las finanzas descentralizadas supone una amenaza para los mercados financieros y requiere aun mucha regulación, citando los últimos casos de colapsos, como los de TerraUSD o Celsius.

La crisis que ha vivido el ecosistema crypto en los últimos meses ha provocado grandes cambios en la industria. Uno de ellos ha sido el descenso de turistas que buscan pagar con sus Bitcoin allá donde van, otro ha sido la caída de las inversiones en nuevas empresas del sector y como muchas de las que existían han tenido que cerrar su puertas debido a los cambios en la industria.

Además, el bajo precio de Bitcoin ha provocado tensiones en aquellas organizaciones y países que habían adoptado la criptomoneda como un activo de tesorería o como medio de pago. Un fuerte impacto en las economías que dependen en mayor o menor medida de las criptodivisas.

Sin embargo, las cosas parecen estar cambiando y con ello empiezan a verse nuevas oportunidades. La decisión del gobierno de Honduras podría reavivar el interés por las criptomonedas en todo el mundo, y mas aun en los países con sistemas financieros menos desarrollados.

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Hector Sanmiguel