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No Puedo Pagar mis Deudas y No Tengo Bienes

no puedo pagar mis deudas

Cualquiera puede atravesar por una situación económica difícil, especialmente durante los periodos de recesión económica. No tener cómo responder ante una deuda es motivo de preocupación, especialmente si no tenemos bienes en nuestro patrimonio. Las obligaciones monetarias con terceros pueden ser garantizadas con nuestra casa, vehículo o cualquier bien, pero ¿qué pasa si no tengo ninguno de estos?

Existen algunos mecanismos a los que se puede recurrir si no tenemos medios para cancelar nuestras deudas. Cada una de estas alternativas se puede ajustar de forma distinta a nuestra situación particular. Si quieres conocer cómo cancelar tus deudas y no tienes bienes, lee esta guía para saber que te conviene.

Si estás en situación de impago de deudas, estás en ASNEF u otros ficheros, o sufres los intereses abusivos de una tarjeta revolving, te ayudamos totalmente GRATIS.

¿Qué pasa si dejo de pagar?

Esta es probablemente la peor de las opciones, ya que al momento en que se deja pasar una fecha de pago, se nos cargan intereses de demora. Este tipo de intereses suele ser muy superior a los intereses ordinarios, sumándole rápidamente más peso a la deuda. Además de los intereses de demora, los bancos cobran comisiones por gestión de cobranzas, lo cual incrementará todavía más el monto total del pasivo.

Si no se hace nada al respecto, la situación seguirá fraguándose hasta el tercer impago, donde el banco podrá tomar acciones legales respecto al cobro de sus deudas. Por costumbre, los bancos suelen dejar pasar un par de meses antes de tener que ir a tribunales a reclamar su pago (cosa que para ellos no es problema puesto a que mientras más tiempo pase más intereses cobran).

Una vez que introducen la causa por tribunales, lo siguiente que pase dependerá del tipo de préstamo y lo bienes que se tengan.

Préstamo Hipotecario

En el caso de que se tenga un préstamo hipotecario, la entidad financiera solicitará ante el tribunal la ejecución de la hipoteca sobre su vivienda o cual sea el inmueble hipotecado. Luego de que se solicite la ejecución, se contará con un lapso aproximadamente de un año para saldar la deuda y salvar la casa (deuda que ya habrá crecido considerablemente por los intereses de demora y gestiones de cobranza).

Si no contamos con el capital para saldar la deuda, la casa deberá ser subastada para cancelar la deuda con el banco. Pero aquí no acaba la cosa, si durante la subasta de la casa, aún no se consigue dinero suficiente como para cancelar la totalidad de la deuda más los gastos, seguiremos debiéndole dinero al banco. Si este es el caso, el banco todavía tendrá derecho a exigir el pago mediante el embargo de otros bienes o exigiéndole el pago a los avalistas.

Préstamo Personal

Si se trata de un préstamo personal, no debemos creer que nuestra vivienda o nuestros bienes están a salvo de las manos del banco. Al solicitar un préstamo personal estamos poniendo en garantía todos nuestros bienes presentes y futuros, y ante la continuidad de una situación de impago todo lo que poseemos corre el riesgo de ser embargado. La vivienda, el coche, las cuentas bancarias, los muebles, todo corre riesgo de ser subastado por el banco para cobrar la deuda. Como si todo lo anterior fuera poco también seremos incluidos en ficheros de morosos como la ASNEF.

¿Qué hacer si no puedo pagar mis deudas?

Ante una situación económica critica en la que no tienes los medios para poder cancelar tus deudas sin caer en una situación de impago existen posibles soluciones para el problema de la deuda. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Renegociar la deuda
  • Dación en pago
  • Condonación de la deuda
  • Reunificación de la deuda
  • Recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad

A continuación, explicaremos cada una de estas posibles soluciones a tu deuda.

Posibles soluciones

Renegociar la deuda

Todas las deudas son renegociables, por tanto, si nos encontramos atravesando una crisis económica, lo mejor es tratar de afrontar la situación antes de caer en impago. De esta forma no solo nos adelantamos a la situación, sino que demostramos a nuestros acreedores que somos responsables y queremos encontrar la forma en que podamos cumplir con nuestra obligación a pesar de la difícil circunstancia que podamos estar atravesando.

Es muy conveniente renegociar la deuda si se consiguen condiciones óptimas, ponte a pensar, si habéis calculado la situación y caer en impagos parece inevitable, no pierdes nada llamando al banco solicitando renegociar. Cuando se está renegociando la deuda, lo que se busca conseguir son quitas y/o esperas que nos permitan aliviar la situación.

¿Qué es una quita?

Una quita es un descuento a un porcentaje de la deuda que puede llegar hasta el 95%, siempre mediante del acuerdo entre el deudor y acreedor.

¿Qué es una espera?

Es el plazo acordado con el acreedor para cancelar la deuda más allá del inicialmente acordado. Es un periodo en el que el acreedor acuerda aplazar cualquier acción de ejecución e incapaz de surtir efecto de mora, salvo el incumplimiento del plazo de espera.

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Condonación de la deuda

Esta es sin duda alguna la más conveniente de las posibles soluciones para tu deuda, y al mismo tiempo la más difícil de conseguir. La condonación de una deuda es el acto jurídico mediante el cual el acreedor de forma voluntaria exonera de forma total o parcial la obligación de pago sin exigir nada a cambio.

Conseguir una de estas de parte de un banco es una tarea casi imposible, sin embargo, conseguir una condonación parcial es más alcanzable, muchas veces los bancos prefieren cobrar un porcentaje de la deuda de forma inmediata que esperar los procesos judiciales.

Ley de Segunda Oportunidad

La ley de segunda oportunidad es un mecanismo jurídico que brinda condiciones en la que sería posible acceder al beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho. El objetivo de esta ley, explícitamente establecido en su exposición de motivos, es el de ayudar a las personas a encarrillar nuevamente su vida financiera.

Es decir, es un proceso administrativo con el fin de reducir la carga financiera sin menoscabo de los derechos de los acreedores. De esta forma las personas físicas o jurídicas tienen la oportunidad de sobrepasar un mal estado financiero o salir parados de una crisis económica.

Sin embargo, es necesario cumplir con una serie de requisitos si se desea acceder a esta “segunda oportunidad”. Para ello hay que atravesar por una mediación extrajudicial donde se negocian nuevas condiciones con los acreedores y si es posible se consigue la cancelación de las deudas.

¿Cómo funciona la Ley de Segunda Oportunidad?

La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo jurídico que te permite salir de todas tus deudas, para ello requiere invertir todo tu patrimonio en cancelar tus deudas. Tarde o temprano las deudas deben ser canceladas, la Ley de Segunda Oportunidad te da la posibilidad de acabarlas todas de una vez y empezar de cero.

Conseguir empezar de cero y poder volver a levantarte financieramente es el objetivo principal la Ley de Segunda Oportunidad. Esta incita a que los deudores puedan salir de sus deudas rápidamente y volver a optar a ser financiados en el futuro. Sin la necesidad de estar atado a una deuda por un tiempo en el futuro.

La aplicación del procedimiento de esta Ley implica varias fases o etapas, entre estas se deberá liquidar todo el patrimonio e intentar un arreglo a través de un Acuerdo Extrajudicial de Pagos para resolver el conflicto. En esta negociación se deben solicitar quitas, generalmente se requiere conseguir asistencia de un profesional que nos guíe en la negociación y le proceso en general.

No debes preocuparte si el proceso de negociación extrajudicial no da frutos, la mayoría de estos procesos no llegan a ser acordados. Así que el siguiente paso a tomar sería solicitar la exoneración de las deudas pendientes una vez que haya finalizado el concurso de acreedores. Hay que tomar en cuenta que la ley de segunda oportunidad no te librará de pagar algunas deudas de forma arbitraria, se deberá empezar de cero, sin el antiguo patrimonio, pero libre de deudas.

¿Quiénes pueden acogerse a la ley de segunda oportunidad?

La Ley de Segunda oportunidad fue creada teniendo principalmente en cuenta a las personas físicas y a los autónomos. Sin embargo, también puede optar por esta las personas jurídicas, siempre y cuando cumplan con los requisitos. Es importante tener en cuenta que para acceder a la segunda oportunidad es necesario contar con un buen historial crediticio.

Requisitos para disfrutar del beneficio de exoneración de deudas.

A fin de acogerse al procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad es necesario que el deudor sea capaz de cumplir con los siguientes requisitos:

1. Demostrar que no se tiene patrimonio para afrontar las deudas o que el patrimonio ya se ha liquidado.

2. Las obligaciones de pago y demás deudas no podrán superar bajo ninguna circunstancia los 5 millones de euros.

3. Debe demostrarse la buena fe del deudor. Este es el punto más controvertido.

La buena fe implica:

  • No ser un beneficiario del procedimiento de Ley de Segunda oportunidad en los últimos 10 años.
  • Estar libre de condenas en al menos los últimos 10 años de delitos como de falsedad de documentos, contra el patrimonio, la hacienda pública, la seguridad social o los derechos de los trabajadores.
  • No haber rechazado ofertas de empleo conforme a sus capacidades durante los últimos 4 años.
  • Haber agotado la vía extrajudicial mediante negociación con los acreedores.

Dación en pago

Muchas personas cuando piensan que no tienen bienes, no consideran que la vivienda sobre la que están sentados puede ser un activo muy útil. La Dación en pago es un mecanismo dentro del procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad que consiste en acordar con el acreedor la liquidación total de la deuda a cambio de la entrega de la vivienda.

El mecanismo de dación en pago permite al deudor liberarse de la deuda total sin más intereses ni cobros futuros. El banco o el acreedor gana a cambio consigue un activo sin necesidad de acudir a un proceso judicial de ejecución de hipoteca que suele llevar su tiempo.

Requisitos para recurrir a la dación en pago

  • La vivienda dada en pago debe ser la vivienda habitual de la familia que no debe poseer otra vivienda.
  • El bien inmueble debe encontrarse libre de embargos y cargas.
  • El importe mensual de la hipoteca debe ser superior al 60% de los ingresos que tiene en ese mismo período el grupo familiar.
  • El grupo familiar debe encontrarse en situación de exclusión, lo que quiere decir que deben estar desempleados y libres de medios que les permitan afrontar la deuda.

Reunificación de Deudas

La reunificación de deudas es una solución muy rentable para muchas personas, ya que permite conservar todo el patrimonio (algo que no sucede con la ley de segunda oportunidad, por ejemplo). Otro efecto positivo de la reunificación de las deudas es que permite aflojar un poco el cinturón, reduciendo el aporte mensual significativamente (pudiendo alcanzar una reducción del 50% o más) para ser pagado por más tiempo.

La operación implica la solicitud de un préstamo más grande que les permita solventar todas sus deudas pequeñas y así terminar pagando solo una cuota de menor cuantía y por más tiempo a un solo acreedor.

Es por ello que generalmente se le conoce como préstamo de reunificación. El crédito es concedido exclusivamente para ser usado en la cancelación de todas las deudas contraídas anteriormente dándole exclusividad del derecho de crédito a una sola entidad financiera. Esto le brinda seguridad que a la hora en que el deudor no pueda cumplir con su obligación de pago, este no tendrá problemas en cobrar.

Lo que busca la reunificación de deudas es cambiar múltiples cuotas mensuales por una sola cuota que será, más barata que las anteriores, pero será pagada por considerablemente más tiempo.

¿Cómo funciona la reunificación de deudas?

Una de las preguntas más frecuentes respecto a la reunificación de deudas es ¿cómo la reunificación logra cuotas más bajas si se está pidiendo más dinero prestado? La verdad es que es bastante simple. El banco o entidad financiera que otorga el préstamo por reunificación también está interesado en recuperar el capital prestado más los intereses que este genere. La diferencia está en el cuándo.

Para lograr cuotas mensuales hasta un 50% más bajas que las cuotas que venías pagando, los préstamos de reunificación alargan los plazos de amortización, de manera que estarás pagando menos, pero por más tiempo.

El objetivo es lograr que seas capaz de asumir la cuota mensual, aunque esto signifique pasar más tiempo pagando. De esta forma tendrás más liquidez para satisfacer tus necesidades y las de tu familia.

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Gabriel Rodríguez
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