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Todo lo que debes saber sobre la Ley de la Segunda Oportunidad

ley de segunda oportunidad

Cuando las deudas llegan a acumularse al punto de no poder hacerles frente, es momento de plantearse todas las soluciones posibles. Si bien para la mayoría la alternativa más práctica suelen ser los planes de refinanciación o reunificación de deudas, para quienes han perdido su patrimonio e ingresos, la opción más viable es acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad.

Tal y como su nombre lo indica, esta normativa representa una luz de esperanza para aquellos deudores de buena fe que, aun entregando la totalidad de su patrimonio a sus acreedores, no logran satisfacer sus deudas a plenitud. Lo que el legislador se ha planteado para crear esta norma es ¿de qué sirve mantener vigente una deuda sobre una persona que no es ni será capaz de pagarla?

Es por esto que, la Ley de Segunda Oportunidad se plantea como una solución no solo para los deudores, sino también para los acreedores. Abriendo el camino a posibles negociaciones que garanticen la efectividad de sus créditos y alcanzando así, soluciones realistas.

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¿Qué es la Ley de la Segunda Oportunidad?

Con la finalidad de beneficiar la economía española, se creó este instrumento jurídico que busca la reinserción de los deudores a la economía. Lo que esta ley procura evitar es que las personas que han caído en estado de insolvencia, permanezcan aisladas al margen del desarrollo económico del país. Esto, partiendo de la presunción de buena fe a favor del deudor.

Por una parte, se trata de una ley con carácter social que protege al deudor y establece beneficios y alternativas para lograr su solvencia. Mientras que, por otro lado, se trata de una disposición para dar efectividad al cobro de los acreedores.

Para su creación, se parte de la comprobada experiencia de que, la carencia de alternativas de pago a favor del deudor, no solo trabaja en su perjuicio, sino también en perjuicio del acreedor, e indirectamente de la economía.

¿Qué es la economía sumergida?

Se denomina economía sumergida al conjunto de actividades económicas que, por su naturaleza informal, escapan del control y regulación de la administración. Te estarás preguntando qué tiene esto que ver con la Ley de Segunda Oportunidad, así que te explicaremos.

Cuando no se crean incentivos para la reinserción de los deudores a la economía formal, este grupo de personas comienzan a formar parte de una economía que funciona al margen de las regulaciones estatales. De este tipo de actividades no se beneficia el Estado ni mucho menos la sociedad, pues, no generan empleo ni participan en el mercado formal.

Es por esto que, la Ley de la Segunda Oportunidad representa un mecanismo para combatir la economía sumergida, y, por ende, fortalecer la economía formal.

¿Cómo funciona la Ley de la Segunda Oportunidad?

Al contrario de lo que mucha gente piensa, esta ley vela por garantizar el cobro efectivo de los acreedores. ¿Cómo lo hace? Permitiendo la negociación abierta e igualitaria entre acreedor y deudor. Si tomas a un deudor y le impones solo una forma de pago, a la cual no pueda acogerse por incapacidad económica, este deudor no podrá satisfacer su deuda, y el acreedor jamás recuperará el capital prestado.

Al abrir el camino a negociaciones, se aumentan exponencialmente las posibilidades de recuperación efectiva del crédito. Lo que representa un beneficio tanto para acreedores como para deudores de buena fe.

¿Qué es un deudor de buena fe?

Cuando hablamos del deudor de buena fe hacemos referencia a una persona que ha intentado, en la medida de sus posibilidades, cumplir con el pago de sus deudas pero que, por razones que no le son imputables, es incapaz de afrontar sus obligaciones financieras tal y como han sido pactadas.

Pero, ¿por qué es tan importante la buena fe en la Ley de la Segunda Oportunidad? la respuesta es que se trata de un requisito legal indispensable que deberá cumplir el deudor para beneficiarse de los mecanismos consagrados en este instrumento jurídico.

Para demostrar que es un deudor de buena fe, el interesado deberá cumplir con los siguientes requisitos formales:

  • Haber agotado la vía extrajudicial de negociación con el acreedor.
  • No haber sido beneficiario de este mismo procedimiento en los últimos diez años.
  • No haber sido condenado, en los últimos diez años, por delitos de falsedad de documentos ni delitos contra el patrimonio, la seguridad social, la hacienda pública, el orden socioeconómico ni los derechos de los trabajadores.
  • No haber rechazado, en los últimos cuatro años ninguna oferta de empleo conforme a tus capacidades.

¿A quién ampara la Ley de la Segunda Oportunidad?

Pueden ser beneficiados por esta ley, tanto las personas jurídicas como las naturales. A diferencia de la legislación anterior, que solo confería este beneficio a empresas, la Ley de Segunda Oportunidad incluye bajo su ámbito de aplicación, a las personas naturales, sean dependientes o autónomas, siempre y cuando cumplan con una serie de requisitos, como:

  • Haber demostrado que en la actualidad no cuenta con el patrimonio necesario para pagar las deudas vigentes.
  • Poseer una deuda no mayor a los cinco millones de euros.
  • Demostrar que ha actuado de buena fe.

Beneficios de la Ley de la Segunda Oportunidad

Acogerse a esta ley, acreditando el cumplimiento de todos los requisitos antes mencionados, activa una serie de beneficios a favor del deudor, entre los cuales se encuentran:

  • La suspensión de todas las deudas vigentes y adquiridas con anterioridad al acogimiento, deteniendo el curso de los intereses, con excepción de las deudas con garantía hipotecaria.
  • Detención de embargos y ejecuciones por parte de los acreedores.
  • Prohibición de ejecutar la garantía hipotecaria.
  • La disminución del total a pagar mediante quitas de deudas.
  • Flexibilización del plazo de amortización por hasta cinco años.

Instrumentos de la Ley de la Segunda Oportunidad

Para lograr su objetivo, la ley ha establecido un procedimiento cuyos pilares fundamentales son dos instrumentos jurídicos, que pueden a su vez considerarse dos fases independientes de un mismo proceso. Estos instrumentos o fases son:

  • Los acuerdos extrajudiciales o quitas de deudas.
  • El beneficio de exoneración.

Se trata de dos fases con orden de prelación, es decir, el acceso al segundo (beneficio de exoneración) está necesariamente sujeto al cumplimiento obligado de la primera fase (acuerdo extrajudicial).

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Acuerdos Extrajudiciales o quitas de deudas

Los acuerdos extrajudiciales consisten en negociaciones privadas que se llevan a cabo entre el deudor y su acreedor, con la finalidad de pactar mutuas concesiones, es decir, un punto medio en el que ambas partes se vean beneficiadas.

Estos representan la primera fase del proceso de segunda oportunidad, y su agotamiento representa un requisito indispensable para acceder al beneficio de exoneración.

Esta fase de negociación se inicia con una solicitud ante el notario, el registro mercantil o la cámara de comercio. Y, a pesar de ser de carácter privado, se puede solicitar la intervención de un mediador concursal, quien diseñará propuestas que se adapten al caso concreto y las cuales pueden ser modificadas de acuerdo a la voluntad conjunta de las partes.

En estos acuerdos extrajudiciales se pueden renegociar las condiciones de la deuda, flexibilizando los plazos de amortización, cambiando los tipos de interés, o incluso alcanzando disminuciones importantes en el total a pagar.

Esta fase de negociación extrajudicial tiene una duración máxima de tres meses y desde su inicio comienza a surtir una serie de efectos jurídicos que constituyen los beneficios que mencionamos antes. Las resultas de esta negociación deberán tener la aprobación de todos los acreedores exceptuando a los hipotecarios.

Beneficio de Exoneración o concurso consecutivo

En los casos en que, durante la fase de negociación extrajudicial, no se haya logrado un acuerdo que satisfaga a todos los acreedores y al deudor, se iniciará la segunda fase del proceso. Esta se llevará a cabo ante el juez competente y tendrá como finalidad lograr la exoneración judicial de las deudas por pagar.

Es importante mencionar que la inmensa mayoría de los casos llegan hasta esta fase, pues pocas veces se logran acuerdos extrajudiciales. El beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho se inicia luego de concluido el concurso y en este se incluye a todos los acreedores, menos a los hipotecarios.

¿Qué deudas se pueden exonerar?

En el beneficio de exoneración se pueden eliminar todos los pasivos insatisfechos del solicitante, siempre y cuando haya acreditado todos los requisitos necesarios para esto. Se exceptúan de este beneficio las deudas con garantía hipotecaria porque, lógicamente, tales deudas son satisfechas con la ejecución del bien hipotecado.

Ahora bien, si luego de ejecutada la hipoteca aún existiese un porcentaje de esa deuda insatisfecho, tal porcentaje podrá ser objeto de exoneración a través de este beneficio. De igual forma, salen del alcance de este beneficio las deudas de derecho público y las de alimentación.

¿Cuáles son los efectos legales de la exoneración del pasivo insatisfecho?

El principal efecto jurídico del beneficio de exoneración es la extinción de la obligación que tenía el deudor frente a sus acreedores. Esto a su vez se manifiesta con los siguientes efectos:

  • Los acreedores no podrán iniciar ningún tipo de acción de cobro contra el deudor.
  • No se extinguen las obligaciones de los fiadores, avalistas ni obligados solidariamente a favor del deudor. Por lo que sí podrán iniciarse acciones de cobro contra aquellos.
  • No procederá tampoco ninguna pretensión de subrogación de los avalistas contra el deudor exonerado.

¿Se puede revocar el beneficio de exoneración?

Contra la decisión judicial que concede la exoneración del pasivo insatisfecho, no procede recurso alguno. Sin embargo, sí puede ser susceptible de revocación por parte de cualquiera de los acreedores concursales.

Para que proceda la revocación del beneficio de exoneración, el o los acreedores interesados deberán, dentro de los cinco años siguientes a la concesión del beneficio, probar lo siguiente:

  • Que el deudor ha ocultado la existencia de bienes, derecho o ingresos durante el concurso.
  • Que el deudor ha dejado de cumplir los requisitos exigidos para la exoneración.
  • Que el deudor ha incumplido la obligación de pagar las deudas que no le han sido exoneradas.
  • Que la situación financiera del deudor ha mejorado sustancialmente gracias a la adquisición de algún legado, donación o azar. Siendo así capaz de asumir todos los pasivos que le habían sido exonerados.

Efectos de la revocación del beneficio de exoneración

Si se consideran probadas las causas de nulidad antes mencionadas, el juez procederá a revocar la exoneración y por consiguiente:

  • Todos los acreedores de deudas insatisfechas recobrarán la totalidad de sus acciones frente al deudor. De esta manera podrán iniciar acciones de recuperación de crédito.
  • El deudor deberá responder con su patrimonio el pago de las deudas insatisfechas.

Ventajas de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Si aún estás evaluando la posibilidad de acogerte a este instrumento legal, te dejamos más claro el panorama con las siguientes ventajas de la Ley de Segunda Oportunidad:

  • La solicitud suspende de inmediato el pago de todas las deudas, lo que te dará tiempo de recuperar tus finanzas de ser posible.
  • Se suspenden también todos los intereses de deudas pendientes.
  • Se paralizan todas las acciones de recuperación de crédito (pendientes y en curso) tales como embargos y ejecuciones por parte de los acreedores. En el caso de ejecuciones de hipoteca que ya estén en curso, es más difícil suspenderlas por ser créditos privilegiados.
  • Se abre la posibilidad de acordar rebajas sustanciales en las deudas por medio de las quitas y acuerdos extrajudiciales. Con este medio se pueden lograr rebajas de hasta más del 50% de la deuda pendiente.
  • Se puede acordar plazos de espera de hasta cinco años. Dando así tiempo suficiente para lograr nuevas formas de ingreso.
  • Se puede acordar la flexibilización del plazo de amortización a través de los acuerdos extrajudiciales. Si acuerdas plazos más largos, podrás pactar cuotas más bajas a las que puedas hacer frente mensualmente.
  • Se declaran inembargables los ingresos destinados a necesidades básicas.

No importa cuál haya sido la razón de tu impago, lo que realmente debe preocuparte es tomar las acciones correspondientes de forma oportuna. Para ello, evaluar todas las alternativas disponibles es lo más sabio y acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad puede ser la alternativa más inteligente.

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Gabriel Rodríguez
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